Daniel Sancho, Alfonso Basterra o la confesión de José Bretón: el dilema de la libertad de expresión y los asesinos escritores


         Daniel Sancho, Alfonso Basterra o la confesión de José Bretón: el dilema de la libertad de expresión y los asesinos escritores

Asesinos escritores: el dilema entre darle voz al criminal y la libertad de expresión

ITER CRIMINIS por Carmen Corazzini

Existen derechos que a menudo entran en conflicto. En esta era de proliferación del true crime, parece volver a encenderse el viejo debate entre libertad de expresión, tutela de las víctimas, ética, justicia y moralidad. Este verano trascendió la noticia del libro que Daniel Sancho estaría escribiendo desde la prisión de Tailandia, al tiempo que se ha publicado la primera novela de Alfonso Basterra, condenado por el asesinato de la pequeña Asunta. Esta semana, además, hemos conocido la publicación de El Odio, el libro que recopila la versión de José Bretón, el monstruo de Las Quemadillas que quemó a sus dos hijos pequeños en 2011.

Las conversaciones entre periodistas y asesinos, de siempre, han suscitado controversia e interés a partes iguales. En ciertos casos, la exploración del mal quedaría justificada por una labor periodística o divulgativa, que a menudo resulta útil en los estudios de criminología, en aras de establecer patrones de conducta, pautas de prevención, criterios de tratamiento o análisis de la actuación de la propia autoridad judicial. En cualquier caso, hablar con el mal puede resultar peligroso, y nada lo refleja mejor que la historia del premio Pulitzer Norman Mailer.

El escritor Norman Mailer publicó La canción del verdugo en 1979, un libro basado en el convicto Gary Gilmore, que le valió el famoso galardón. Mientras redactaba el escrito entró en contacto con Jack Henry Abbott, uno de los presos más peligrosos de Utah, conocido por ser un violento asesino y ladrón. En su estancia en prisión, Abbott desarrolló su interés por la literatura e intercambió correspondencia con Mailer, que quedó impresionado por la prosa del asesino.

Las historias de Abbott le ayudaron a terminar su obra y, convencido de su talento literario, le facilitó al asesino la publicación de In the Belly of the Beast, un libro que recopilaba las cartas entre ambos, enfocadas en la brutalidad del sistema penitenciario. Fue todo un éxito. Mailer quedó tan prendado del talento de Abbott, que influyó en su salida de prisión en 1981. Pero apenas seis semanas después de ser liberado, Abbott volvió a matar. Tras el escritor, prevaleció el asesino.

El próximo 26 de marzo se publicará El Odio, de Luisgé Martín, fruto de sus conversaciones con José Bretón. En su escrito el asesino confiesa el crimen de sus hijos y explica las razones que lo llevaron a cometerlo. Una dinámica similar surgió entre el escritor Emmanuel Carrère y el asesino estafador Jean-Claude Romand. Este hizo creer a su familia y entorno que era un exitoso médico cuando en realidad nunca había terminado sus estudios de medicina. Mantuvo la farsa durante 18 años hasta que en 1993 decidió matar a su familia con tal de no enfrentarse a la realidad y ser descubierto. Emmanuel Carrère, fascinado por la historia, decidió escribir sobre Romand desde una perspectiva literaria y psicológica, tratando de alejarse del sensacionalismo, para enfatizar en la exploración del autoengaño y la identidad.

Habrá quien crea en una verdadera redención, pero, visto el perfil, pesa la idea del desahogo narcisista

El objetivo de escritores como Luisgé Martín o Carrère quedaría justificado bajo su vocación, pero dudoso resulta el interés del entrevistado. ¿Qué espera Bretón de esa publicación? Desde el Ministerio Público parecen tenerlo claro: un texto literario no tiene va... {getToc} $title={Tabla de Contenidos}

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Formulario de contacto