La 'batalla del 5 de julio': Sánchez y Feijóo activan el modo electoral entre el miedo y la ilusión

La 'batalla del 5 de julio': Sánchez y Feijóo activan el modo electoral entre el miedo y la ilusión

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo se preparan para la lucha final de una guerra que llevan disputando tres años, tres meses y tres días. El próximo sábado, los líderes del PSOE y del PP reúnen a sus partidos para rearmarse de cara al tramo final de la legislatura. Es la batalla del 5 de julio, fecha en la que coincidirán en Madrid el Comité federal socialista y el Congreso extraordinario popular. Sánchez contra Feijóo, Feijóo contra Sánchez.

El punto en común, según confirman a El Confidencial desde ambos partidos, es que el sábado activarán la maquinaria electoral ante la seguridad de que el curso que viene empezarán a celebrarse elecciones autonómicas y la eventualidad de que las generales pueden celebrarse en cualquier momento. Hasta aquí los paralelismos, porque todo lo demás son diferencias entre dos cónclaves que permitirán testar el estado de ánimo del partido que gobierna y del que se presenta como alternativa. También la solidez de sus proyectos y de sus líderes.

El presidente del Gobierno llega a su Comité federal en su momento de mayor debilidad política y con dos retos importantes que resolver: cerrar de un modo convincente para su electorado la crisis provocada por el escándalo de corrupción de Santos Cerdán y marcar la estrategia política para que el partido no se vea arrastrado electoralmente.

En la misma semana en que su secretario de Organización ha entrado en prisión, Sánchez corre un riesgo grande de cerrar en falso la crisis abierta en torno a la persona en la que ha delegado la gestión del partido en los últimos cuatro años. La cuestión es cómo convencer a los dirigentes, a los militantes y, sobre todo, a los votantes del PSOE de que Cerdán ha sido un garbanzo negro y que muerto el perro se acabó la rabia. No es fácil, porque el líder socialista sabe que la imagen del secretario de Organización entrando en la misma prisión en la que entró Luis Bárcenas ha generado un enorme efecto en el PSOE.

José Antonio Zarzalejos

El impacto ha sido total”, lamenta un diputado socialista crítico. “Cuando entró en prisión, estábamos alucinados, aquí no se lo esperaba nadie. Es un salto definitivo, me parece que estamos cerca del jaque mate. Remodelar el equipo y hacer grandes cambios era el mínimo exigible, pero ya no sé si va a ser suficiente”. En su opinión, el tiempo de los cambios orgánicos “ya pasó, porque no tienen una traducción hacia fuera”. “El escenario es complejíismo y las elecciones deberían estar sobre la mesa”, añade.

Santos Cerdán ha sido un secretario de Organización todopoderoso, que ha hecho y deshecho a conveniencia en el partido mientras Sánchez se dedicaba a gobernar y la vicesecretaria general, María Jesús Montero, a sus labores como ministra y como líder del partido en Andalucía. Es más, antes de ser el número dos de facto en el partido, Cerdán fue durante cuatro años más la mano derecha de su predecesor, José Luis Ábalos. Esto significa que en el comité federal del 5 de julio Sánchez debe desmontar ocho años de gestión que, en el mejor de los casos, se han hecho a sus espaldas.

"Cuando entró en prisión estábamos alucinados, no se lo esperaba nadie. Es un salto definitivo, me parece que estamos cerca del jaque mate"

En el partido se da por hecho que Sánchez elegirá a una mujer para tratar de enviar un mensaje a la opinión pública que contrarreste el terrible efecto de las conversaciones entre Cerdán, Ábalos y Koldo García sobre la contratación de prostitutas. Aun así, fuentes del partido aseguran que Sánchez aún no ha levantado el teléfono porque quería dejar pasar la última semana de cumbres internacionales en La Haya (OTAN) y en Sevilla (ONU). “Va a empezar a llamar mañana (por hoy)”, explican.

Inicialmente, en el partido se despertaron recelos ante la sospecha de que Sánchez esté pensando en nombrar a Montse Mínguez, que fue la mano derecha de Cerdán en el grupo parlamentario del Congreso. “Eso sería una clara señal de continuismo”, lamentaban desde dentro. Sin embargo, transcurridas casi tres semanas desde el informe de la UCO, y viendo a Cerdán en prisión, “a nadie le importa porque ya nadie está pensando en esto. Empieza a dar bastante igual, y eso que en el PSOE somos muy de cotilleo”.

"El PSOE se refuerza"

El segundo reto tiene que ver con la estrategia a seguir, y aquí existe una idea clara sobre el camino de victimización marcado por las declaraciones públicas de Sánchez: “Cuando tú acosas al PSOE, el PSOE se refuerza”, explica un diputado leal a Sánchez que entiende que las críticas de los históricos no hacen más que “aglutinar” al partido en torno al secretario general: “Los que salen ahora a criticar se están quemando en la pira”.

Juan Fernández-Miranda

“Cuando escuchamos a Felipe González solamente criticar, nos acordamos de cuando le acompañamos con lo del GAL y sus escándalos. No se dan cuenta de que no son individuos, son personajes con una historia, que son patrimonio de los que le han dado apoyo. Y eso les quita toda autoridad”, explica antes de arremeter contra el manifiesto firmado por los históricos: “¿A quién se le ha ocurrido hacer un manifiesto con Barrionuevo abriendo y Vera cerrando? ¡Hace treinta años que están apartados!”.

En resumen, el próximo sábado se celebrará un Comité federal que “será largo” porque la gente “hablará”. Eso sí, todo en el PSOE, leales y críticos, coinciden en que no será duro contra Sánchez. “El clima interno sigue siendo jodido, porque lo de Cerdán ha sido un golpe tremendo desde el punto de vista de la confianza, pero no de conflicto”. Al final, el presidente del Gobierno va a volver a apelar al “que viene la derecha”, ya sea Vox, el PP, Donald Trump o la judicatura. El miedo como movilizador de voto.

El PP, a "electoralizarse"

Mientras, el PP prepara su congreso extraordinario del 4, 5 y 6 de julio con la tranquilidad de observar cómo la atención mediática está casi exclusivamente centrada en los distintos escándalos que afectan al Gobierno. A pesar de que el anuncio del adelanto de este cónclave el 12 de mayo concitó mucha atención periodística, desde entonces el escenario político ha estado marcado por el caso fontanera que desveló El Confidencial y por el caso Cerdán que precipitó el informe de la UCO, del que este medio empezó a hablar allá por el mes de marzo.

Ana Belén Ramos

No obstante, el desgaste del Gobierno no oculta la trascendencia de un congreso que Feijóo decidió adelantar ante la posibilidad de que el presidente Sánchez decidiera convocar elecciones para cogerles con el pie cambiado. "Hay que electoralizar al partido", afirman desde Génova, conscientes de que no sólo se trata de las generales, sino de las autonómicas en Castilla y León y, sobre todo, en Andalucía. "El ciclo electoral se puede desencadenar en cualquier momento".

En el PP saben que afrontan un doble desafío, orgánico y otro político. En clave interna, fuera de debate el liderazgo del partido, la decisión de Cuca Gamarra de dar un paso a un lado después de tres años sitúa la principal noticia en el nombre de su sucesor. Fuentes del partido explican que Feijóo ya tiene la decisión tomada y todo apunta a que será el actual portavoz parlamentario, Miguel Tellado.

Los más críticos con el presidente le piden "que abra la mano y amplíe su círculo de confianza", todavía hoy muy similar al equipo gallego con el que llegó desde la Xunta en abril de 2022. En cualquier caso, nada hace presagiar que se vaya a producir una revolución, ni en los nombres ni en la estructura. "Feijóo es como es, y el equipo y la estructura serán como es él", explican desde su entorno más cercano.

"Se trata de ser capaz de ilusionar. No puede transmitir la idea que lleva transmitiendo 3 años de que ha venido a heredar el poder de Sánchez"

El otro gran desafío tiene que ver con el discurso ideológico. Desde hace más de una década, el PP no se ha caracterizado, precisamente, por plantear una alternativa ideológica fuerte para disputar el voto al PSOE. Ese es uno de los principales argumentos que utilizan quienes han abandonado al partido para entregar su confianza a Vox.

"Votar al PP es la única vía para echar a Sánchez", aseguran quienes desde el PP consideran que Feijóo debe dar un paso en la contundencia: "No se trata de ser más de centro ni más de derechas, sino de ser más contundente y de ser capaz de ilusionar. Feijóo no puede transmitir la idea que lleva transmitiendo tres años de que ha venido a heredar el poder de Sánchez".

Es por eso que, más allá lo de los nombres, el PP de Núñez Feijóo afronta el congreso no sólo con la oportunidad, sino con la obligación de presentar un modelo político alternativo al PSOE que sea capaz a la vez de recuperar voto de Vox sin dejar de atraer votantes desencantados con el PSOE. Si el miedo es la apuesta de Sánchez para movilizar a los suyos, la apuesta de Feijóo tiene que basarse en el otro gran movilizador de voto: la ilusión.



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