La nueva moda que cada vez es más común en España: el motivo por el que la gente cubre los retrovisores de su coche con una bolsa de plástico

La nueva moda que cada vez es más común en España: el motivo por el que la gente cubre los retrovisores de su coche con una bolsa de plástico

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Una imagen cada vez más común en las calles de muchas ciudades españolas está llamando la atención: coches aparcados con bolsas de plástico cubriendo los retrovisores. A simple vista puede parecer un gesto curioso, pero lo cierto es que detrás de esta práctica se esconde una razón muy práctica que ha convencido a muchos conductores.

Lejos de tratarse de una moda sin fundamento, esta costumbre se ha extendido por su eficacia, bajo coste y facilidad de aplicación. Basta con tener a mano un par de bolsas de plástico —las de supermercado son más que suficientes— y colocarlas sobre los espejos retrovisores justo después de estacionar el vehículo. Mejor si las fijas con una pinza, una goma o cinta adhesiva para que no se las lleve el viento.

Por qué cubrir los retrovisores

¿Cuál es el motivo? En realidad, hay más de una razón que justifica esta acción. Este truco ofrece ventajas en otra situación cotidiana: evitar que ciertas aves, durante épocas concretas del año, dañen los espejos al confundir su reflejo con otro animal. Los excrementos de los pájaros contienen ácido úrico, una sustancia con un alto nivel de acidez que puede deteriorar rápidamente la pintura del vehículo. Cuando esta sustancia entra en contacto con la carrocería y permanece bajo el sol, se seca con rapidez, aumentando su efecto corrosivo. El resultado es que la capa protectora de barniz se ve dañada y la superficie del coche puede quedar marcada de forma permanente, perdiendo brillo o incluso con necesidad de repintado si el daño es profundo.

Por eso, evitar que las aves ataquen el coche o ensucien los retrovisores no es solo una cuestión de limpieza. Al cubrir los espejos con bolsas de plástico, se elimina el reflejo que provoca el comportamiento agresivo de los pájaros. Así, dejan de ver una amenaza en el espejo y se alejan sin causar daños. Una protección sencilla que puede evitar costosas reparaciones.

P. Díaz

Otra de las razones está relacionado con el clima. Cuando las temperaturas bajan, algunos componentes mecánicos del coche, como los mecanismos de plegado de los retrovisores, pueden verse afectados por el hielo. Esta medida tan simple evita que la humedad y el frío afecten a los engranajes, especialmente en vehículos que no disponen de calefacción en los espejos.

Lo mejor de este truco es que no requiere herramientas, ni productos específicos, ni conocimientos técnicos. Una simple bolsa de plástico y un nudo o pinza bastan para aplicar esta protección adicional. Fácil, rápido y sin coste.



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