
A los pies de los impresionantes acantilados del Roc d'Anglar se encuentra esta villa medieval que, entre otros tesoros arquitectónicos, tiene uno de los monumentos civiles más antiguos de Francia.
A la hora de planear una escapada, hay una combinación perfecta que nunca falla: destino rural y Edad Media. Y en esto, Francia puede presumir de contar con algunos de los pueblos que mejor reproducen esta época: Najac, Saint-Cirq-Lapopie o Rocamadour son solo algunos de ellos, porque la lista de localidades mágicas que te trasportan hasta el medievo francés puede resultar interminable. Y uno de los pueblos medievales más antiguos de la región se encuentra a menos de tres horas de la frontera con España. Se trata de Saint-Antonin-Noble-Val, un destino imprescindible del Midi-Pyrénées que por su belleza y cercanía te recomendamos no perderte.
Una villa medieval que lo tiene todo
Situado en el fondo de un valle y con menos de 2000 habitantes, la primera imagen de Saint-Antonin-Noble-Val la tendrás al cruzar el puente con las casas con ventanales de madera que bordean las aguas del Aveyron, el río que baña este pueblo. Después, cuando recorras sus encantadoras calles y callejones peatonales atravesados por el río, sentirás que estás realizando un auténtico viaje al pasado.
Qué ver en Saint-Antonin-Noble-Val
Es en la plaza principal donde se encuentran los dos principales monumentos: la iglesia de Saint Antonin, de estilo neogótico, que destaca por su gran torre en punta que se puede ver desde toda la localidad y la Maison Romane, una casa del siglo XII (1125) que es uno de los monumentos civiles más antiguos de Francia. Era el antiguo Ayuntamiento y ahora está convertido en un museo dedicado a la prehistoria y las tradiciones populares locales.
Durante el paseo por las calles medievales seguro que no te pasa desapercibida la Maison de l’amour, una casa con entramado de madera del siglo XVI que los turistas buscan para hacer la foto de un relieve que muestra a dos enamorados dándose un beso.
Y después de dedicar un tiempo a las visitas culturales, te recomendamos darte el placer de tomar un café en las terrazas de la Place de la Halle, donde se encuentra también el mercado cubierto.