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En un contexto de cambio de ciclo mundial, que muchas voces definen como el fin de los consensos posteriores a la II Guerra Mundial, España gastará este año 10.471 millones de euros en aumentar sus capacidades defensivas. El Gobierno cumplirá así el compromiso de alcanzar el 2% del PIB en gasto militar, adquirido con la OTAN y que ahora Bruselas asume como propio, ante la decisión de Donald Trump de no ocuparse de la seguridad europea.
Con la UE volcada ya en fomentar su autonomía, Pedro Sánchez avanzó hace unas semanas que España llegaría antes a este porcentaje, previsto para 2029. Será este 2025, cuatro años antes, a través de un Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa de España y Europa, cuya elaboración el jefe del Ejecutivo ya había adelantado en el Congreso.
En una comparecencia por sorpresa este martes en la Moncloa, el presidente ofreció todos los detalles de una inversión, con la que aspira a un crecimiento del PIB de entre el 0,4% y el 0,7% y la creación de 100.000 puestos de trabajo, 36.000 directos y 60.000 indirectos por toda España.
De estos nuevos 10.471 millones, el 35% (3.712) implica una mejora de las condiciones laborales de las Fuerzas Armadas, que ya había sido aprobada, un mayor número de efectivos y nuevos equipamientos y formación.
El 31%, 3.262 millones, se dedicará a renovar las capacidades de telecomunicaciones y ciberseguridad, modernizar los sistemas, nuevos satélites, radares y antena, con el objetivo de neutralizar el millar de ataques que recibe anualmente España a infraestructuras críticas.
Un 19%, 1.962 millones, se gastará en la fabricación y compra de nuevos instrumentos de defensa y disuasión. El presidente ha puntualizado que "menos del 5% del dinero irá destinado a la adquisición de armamento tradicional". Sin embargo, Sumar ha cuestionado el gasto en compra de armamento en la propia reunión del Consejo de Ministros. Públicamente, Sánchez precisó que esa inversión "no es para atacar a nadie", que "España es un país pacifista, que cree en la diplomacia", pero, que es necesario ante quienes "puedan estar pensando atacar a España".
Otro 17%, 1.571 millones, se destinará a reforzar el papel de las Fuerzas Armadas en la gestión de emergencias y desastres naturales, como inundaciones o incendios. Se actualizará la flota de helicópteros de rescate, vehículos lanzapuentes, aviones cisterna y un nuevo buque hidrográfico.
Y por último, 312 millones, un 3,1% del total, serán para mejorar las condiciones de seguridad de los casi 3.000 efectivos que integran las 16 misiones de paz de España en el exterior, bajo las banderas de la Unión Europea, la OTAN o las Naciones Unidas.
Del total del dinero invertido, Sánchez ha asegurado que el 87%, unos 9.110 millones, irá destinado íntegramente a "las empresas y trabajadores" de la industria de defensa española.
El plan se remitirá a Bruselas y a la OTAN para que den el visto bueno a sus fundamentos técnicos y presupuestarios. No necesitará la aprobación del Congreso, justificó el presidente, porque no supone un cambio en los actuales PGE, los de 2023, prorrogados ya dos ejercicios. Estos nuevos 10.471 millones de inversión militar para alcanzar ese 2% del PIB (unos 33.000 en tres años) se financiarán vía presupuesto, sin recurso a deuda, con la promesa de Sánchez de que no conllevará una subida de impuestos ni un recorte de las políticas sociales.
Sánchez: "Hay un cambio de era y España tiene que estar en el centro de ese proceso"
Este enorme gasto puede realizarse, explicó, porque se han reorientado algunas partidas de los fondos europeos Next Generation destinadas a ciberseguridad, se han reorganizado también partidas de 2023 que ya no se necesitan y se ha dedicado los remanentes generados en 2024 por la mejora de las previsiones de crecimiento económico.
La financiación española para defensa y seguridad aún podría aumentar, una vez que la Comisión Europea ofrezca mecanismos adicionales de inversión, que aún no han sido concretados. La pretensión del Ejecutivo es que este impulso nacional, que tendrá repercusión en todas las autonomías, suponga "garantizar la seguridad de nuestro país", consolidar a España "como socio fiable de la UE y la OTAN" y provocar una "ola de industrialización e innovación" que alcance a integrar a las pymes y startup del sector como parte de las cadenas de suministro europeas.
"Sólo Europa va a saber proteger a Europa", destacó Pedro Sánchez. "Hay un cambio de era y España tiene que estar en el centro de ese proceso". Sobre las observaciones realizadas por Sumar, fundamentalmente a la compra de armas, el presidente comentó que se han gestionado "desde el respeto y el diálogo", pero recordó que los propios ciudadanos están preocupados por el nuevo contexto internacional y que este gasto afecta a la seguridad del país y a los compromisos adquiridos. "No elegimos el mundo en el que vivimos", subrayó.
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